Antes del plástico y del acero inoxidable existía el peltre.
CRIOLLA® es una marca colombiana que se ha dado a la tarea de devolverle todo su esplendor.


Bueno pero, ¿Qué es el peltre? 

Llamamos peltre a todos aquellos recipientes de acero que han sido recubiertos con esmaltes hechos a base de sílices.

Es decir, jarras, pocillos, cuencos y toda clase de objetos metálicos cuya superficie es esmaltada con una emulsión vitrificada. Esa emulsión y su parentesco con el vidrio es justamente lo que hace que los utensilios de peltre tengan ese brillo característico capaz de resistir con dignidad el paso de las generaciones.

No importa si fue fabricado hoy en Colombia o hace ciento cincuenta años en Hungría, cada utensilio de peltre que llega a tus manos pasó por el mismo proceso: una lámina de acero fue moldeada, luego bañada varias veces en tinas de esmalte y finalmente horneada a altas temperaturas.

Hoy en día el trabajo manual sigue siendo parte fundamental del proceso de fabricación y es precisamente eso lo que le otorga al peltre ese carácter e imperfecta belleza que adoramos.

El peltre existe desde la antigüedad: egipcios, persas y romanos esmaltaron joyas, porcelanas y toda clase de objetos decorativos. Sin embargo, el uso del peltre con fines prácticos no empezó sino hasta hace unos trescientos años:

En el siglo XVIII no existía el plástico ni el acero inoxidable que utilizamos hoy en día en nuestras cocinas: la comida se preparaba en calderos de hierro fundido, lo cual era muy inconveniente porque el hierro liberaba tóxicos que se mezclaba con los alimentos. Fue entonces cuando alguien en Alemania se dio cuenta que el peltre aislaba completamente el metal; es decir, ¡que servía para fabricar recipientes completamente asépticos!

Durante más de dos siglos hogares de todo el mundo tuvieron al peltre como un discreto y leal compañero de la vida cotidiana. Es quizás por eso que verlo nos despierta la nostalgia: nos trae a la memoria a nuestros ancestros y nos hace pensar en una vida más simple y frugal. 

Para CRIOLLA® es un verdadero placer poner en tus manos un producto tan lleno de nobleza e historia. 
 

Qué dicha, volvió el peltre.